RETO MÓDULO 1
Mi ejemplo de discriminación lo voy a extraer de mis recuerdos de cuando tenía unos 15 años, allá por el año 1993-94.
Lugar: Un colegio de curas, que siempre había sido exclusivamente de alumnado de chicos, y en esas fechas, comenzaba a ser mixto.
Sucedió durante la estancia de tres compañeras que estuvieron con nosotros parte de B.U.P.
La discriminación que sufrieron fue directa, por razón de género, por ser chicas, y por nuestra parte, por ser unos cabrones.
En general, se castigaba al diferente. Al que llevaba gafas, al que era gordo, etc.
Consistió en apenas hablarles, si no era para cantarles cosas denigrantes o insultarlas desde la masa del grupo de clase. No recuerdo que nadie fuera lo suficientemente valiente para dirigirse a ellas directamente y de forma individual. Mi participación fue
la de ser uno más del rebaño, en muchas ocasiones.
En alguna ocasión recuerdo haber visto a alguna de ellas llorar, y aunque no lo exteriorizaran la mayoría de las veces, seguro que lo pasarían muy mal y durante mucho tiempo. Y en esa época, a mí personalmente, o me daba igual, o no pensaba en cómo se podrían sentir ellas, que no habían echo nada malo. No se lo merecían.
Pasados los años, y pensando en esa época, me avergüenzo de lo que hice, y ni se me ocurriría hacer nada ni que se pareciera. No hay justificación posible. Quiero pensar que estoy muy lejos de esas actitudes hacia los demás.
Como reacción por parte del colegio ante tales hechos, no recuerdo que hubiera medidas contundentes, como expulsiones ni cosas así. Sí recuerdo broncas del profesorado y del director, amenazando con medidas más fuertes, y hubo castigos menores, pero nada más.
Pénsandolo ahora, por parte del colegio, se debería haber sido más tajante con la situación desde el principio, para que no fuera a más, ni se extendiera en el tiempo. Eso ya, una vez causado el daño.
Y antes, no sé si hubiera servido de algo, pero tal vez, alguna charla dirigida al alumnado por alguien especializado en esos temas de discriminación.
Aunque obviamente, los culpables fuimos nosotros, y sin excusas, y con que nos hubiéramos puesto en su piel por unos instantes, no les habríamos tratado de esas maneras. No faltó empatía, y nos sobró egoísmo y mala leche.
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